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Café. ¿Por qué me estoy preocupando? Parcial, final. Lo más raro de estar confundido, es saber que uno lo está. Café.
Y encima tener que sufrir espantosamente el fluír viscoso y denso de cada palabra, de cada coma, cual si fuera barro saliendo de las venas. Agenda.
¿Y por qué pasa esto? No lo sé, pero pasa. Y duele, y molesta, y aturde; sobretodo. Todo se revuelve en un torbellino de cosas sin sentido que acechan silenciosamente el subconsciente hasta encontrar la puerta minúscula que separa la realidad de la imaginación, y luego todo sale disparado como en la peor de todas las guerras: Palabras arremolinadas, café, sueños y pensamientos, gritos, sensaciones, la emoción de estar vivo y la amargura de no querer estarlo, al menos no así. Y todos se atropellan, ¡Viva la France! en el frenesí de querer explicar lo inexplicable, y así se acumulan frente a la salida (entrada), hasta que por pura presión comienzan a salir: Café sueños pesadillas sentimientos encontrados angustias objetivos obligaciones derechos quejas deseos sensaciones calor sudor sangre dolor sonrisas circunstancias imágenes habladurías cuestiones de fe números ocurrencias expresiones colores lágrimas alergias planes y las ganas de escribir y seguir escribiendo hasta morir de tanto extraer del centro cosas que uno no sabe que allí están acechándolo cual pianista enfurecido sobre el final del más glorioso solo con auditorio lleno golpeando tecleas como palabras escupo yo cada vez que logro ver hacia dentro el abismo de infinidad de cosas revolviéndose sobre el mäelstrom en una monstruosa sopa inconsciente delicia del más exagerado de todos los freudianos.
En el fondo sé que hay algo.
Más café.

2 comments:

qué sensación más familiar! Tremenda descripción! La puerta podría ser como la de Los Mundos de Coraline, la de Alicia en el país de las maravillas o la de Cómo ser John Malkovich, en la que pasas de la realidad a la ficción, de un mundo a otro, de un yo a otro, de dentro a fuera y viceversa... No conviene perderla de vista! ; ) Saludos

10:58 AM  

Coincido plenamente con 'Javi'. Tu texto se asemeja tanto a la realidad cotidiana de "el café".

Lindo blog. Saludos Ezequiel.

3:55 PM  

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