Texto de ayer.
| .6.45 a.m. La inseguridad me invade. Hoy a la mañana, apenas tronó el despertador, dudé entre apagarlo o escucharlo un rato... porque a veces uno necesita ser escuchado. Luego de unos minutos, decidí cortarle el rostro y apagarlo. Fue allí cuando enfrenté mi segundo problema: ¿Levantarse o seguir durmiendo?... porque a veces uno necesita soñar un poco. Meditándolo, decidí levantarme para enfrentar el nuevo día. Recogiendo mi uniforme desparramado por todo el suelo, hallé otro dilema: Podía vestirme como todos los días, o directamente permanecer desnudo. ¿O acaso nunca sintieron irrefrenables deseos de sentirse completamente libres y sin opresión alguna? Comprendí que la libertad era tal hasta donde comienza la libertad del otro, y entonces decidí vestirme. Vistiéndome, recordé que tenía tarea atrasada para hacer. Y más que hacerla, me sentía como para desecharla por ahí. Olvidarme de todas mis obligaciones y responsabilidades, y huír un rato. Comprobé que ciertas responsabilidades son ineludibles, y me dediqué a llenar esa hoja en blanco que no había siquiera tocado ayer. Escribiendo, como todas las mañanas, en esta hoja; me pregunté dónde estarías... y allí recordé que nos veremos mañana. Y la duda arrasó otra vez... ¿Debería yo acaso frenarte por un tiempo y dejar que todo sea espontáneo, o directamente debería mañana mismo volver a desfallecer entre tus labios y librar nuestra suerte al azar?
La inseguridad me invade. Tengo que admitirlo, a veces me supera. Así que prefiero librar nuestra suerte al azar, y que sea lo que Dios quiera. |
| .Raziel. |
Labels: Poesía Narrativa
este párrafo me parece genial.
besos.
repertoire said...
10:25 PM