Eco

Dialogando con mi eco buscando conciliar el sueño me di cuenta que me faltaba algo. La pared me aseguró que no era así, pero, no sé por qué, no le creí.

Comencé a repasar mentalmente todo lo que tengo: Uno o dos afiches, mis tangos, esta hoja y este lápiz, mi lecho, cuatro paredes, un techo, una puerta, una ventana y su cortina; la lámpara... todo estaba donde debía estar. Pero no pude quitarme de encima la sensación de que algo faltaba.

Busqué mi sombra, que por suerte allí estaba; donde siempre está. Interrogué al aire, pero éste hizo mutis por el foro, nada más se limitó a lanzarme una tímida brisa de "no sé".

-"¡¿Qué está pasando?!"- grité. Ya esta vez ni mi eco se animó a responder.

Intranquilo, tras horas de cavilar sobre qué falta a mi alrededor, pude, finalmente, y tras un prolongado suspiro, dormir.

(Te acercaste, tímido pero decidido, y tras un profundo abrazo en silencio, me susurraste dos palabras al oído; y lograste con ellas desnudar toda mi soledad en tan sólo un instante...)

Desperté de repente, sobresaltado; agobiado. Un pálido -"¿Hola?"- sonó, solitario y triste.

Mi eco lo reafirmó.

0 comments:

Newer Post Older Post Home