Rezo

Necesito un desastre, alguna catástrofe de esas tan recurrentes
para que tape un poco este silencio, para que lo maquille y arregle,
para que logre disimularlo.
Porque el silencio me aterra,
ese silencio tan quedado, tan raro;
ese que tiene sabor a nada, y un color grisáceo,
olor a casa, y la edad del tiempo.
Necesito, por un rato, asesinarlo;
y que parezca un accidente;
necesito que tome sus cosas,
toda su nada, su presencia etérea
y se vaya, despacio, como flotando
por la puerta.
Porque no lo soporto, no lo soporto más,
ese silencio de confesionario prohibido,
que lo único que hace, aquí al lado mío
es mirarme fijo a los ojos
y preguntarme:
¿Por qué?.

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