Allegro

Lento, tu vals, mis pasos;
sigiloso rencor detrás de cada puerta:
Sé que te escondes, nada mas lo oculto.
Allá, sobre la superficie, hay un cielo de vez en cuando azul;
dicen.
Aquí, hay un piso y un techo,
cuatro paredes, y alguna que otra grieta.
¿Bailas? -¿Y por qué no?, escondámonos también
entre los vaivenes del placer efímero en la mirada del otro,
y tapémonos de música.
Noche va, noche viene, tus ansias crecen,
más sigiloso soy, cual si fueras la presa más deseada;
aunque en esta cacería vos sos la victimaria.
Ironía: Temes que ocurra lo ya pasado,
vuelves al presente, y; al fin, niegas el futuro.
Y yo te oigo -no te contradigo- con una sonrisa azul.
-Claro, te entiendo. - miento, y no me crees:
-Lo sé.-
Cambiamos de tono, pero la melodía es la de siempre
y en la monotonía de este cuarto de hora,
llegan los últimos segundos,
nos estrechamos las manos, guardamos los trapos,
y todos a dormir, felices por fuera;
vacíos por dentro.

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