Con mi mente te pinto de todos los colores, te desparramo entre el mar de pinturas que tengo para darte; te desdibujo y dibujo una y otra vez para volver a pintarte; te embadurno a caricias con todas las tonalidades que subyacen en mi alma; te sombreo con mil historias y resalto cada nota, cada matiz que te embellece aún más. Te amo en cromático, y te adoro en cada contorno. Y sin embargo, no me conformo: Ahora te rompo. Te corto, en pedazos, para desparramar por doquier, cual lluvia de recuerdos sobre el pavimento gris. Y así, te guardo y te exhibo: Te llevo a todos lados, hasta volverte ícono.
Y te recuerdo.
Por eso, decidí elevarte hasta el peldaño más alto: Tu imaginación. A cuestas, en mis brazos, te elevo hasta la punta del universo. Y allí, en las alturas, te recito cuanto poema pueda ocurrírseme, y te dejo volar, libremente, al infinito.
Y te observo, cuidadosamente y con miedo, irte una vez más.
Mañana, como todos los días, volverás. Te esconderé las alas, te dibujaré el rostro, te arreglarás. Todo volverá a ser lo que fue ayer.
Pero dejame decirte algo: Los años pasan. Tarde o temprano, te quedarás conmigo.
Labels: Poesía Narrativa
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