Posesión

Hoy te llevaste mi todo y no te diste cuenta.
Saliste por la puerta, con el tiempo a cuestas y mis sueños en tu bolso de viaje
y ni adiós pude decirte; porque te llevaste mi aliento entre tus labios
y mis palabras en tus ojos.
No te diste cuenta, tampoco, que te llevaste mi descanso
y es por eso que pasada la medianoche te escribo ahora.
Creo que ni siquiera caíste en la cuenta que me robaste la confianza de una sola caricia,
creo que tampoco supiste ver detrás de mis ojos todas las lágrimas que te estabas llevando.
Y así, me coleccionaste en media hora,
me mandaste a guardar en una caja,
y me dejaste sin luz y sin aire, te los llevaste al cerrarla.
Y ahora, aquí estoy, a oscuras y asfixiado, sin dormir y entristecido,
esperando a que vuelvas, algún día
y me saques de este tedio cotidiano
y me lleves por donde prefieras a jugar un rato, a pasar el tiempo
y a ser feliz, de nuevo.

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