Teoría de la Gran Explosión

Un día llegaste a mi puerta y te presentaste, "Hola, estoy aburrido" dijiste, y comenzaste a hablar. No sé quién te mandó, caíste como hoja en otoño y como lluvia en primavera; fuiste casualidad y causa, apareciste y ya era muy tarde, estabas ahí y todo estaba por ser. Creo, desde mi humilde posición, que fue así el principio de todas las cosas: Desde mi punto de vista, ese día; ese día en que llegaste; fue una nueva explosión creadora, la nueva naturaleza abriéndose paso entre lo viejo y malgastado, la renovación completa y profunda de todo el universo, el florecer del espíritu y el marchitar de las flores y de las frutas pasadas de temporada. Y en ese aleteo incesante, en ese fluír inevitable de las cosas que son como el río que fluye, que es y ya no es más, mataste a Parménides sin darte cuenta y desataste así el caos del cosmos y el cosmos del caos. Todo fue color y sombra, luz y negro, ruido, desastre y hermosura, todo fue nuevo y lo viejo se revalorizó; todo fue raro y todo fue, todo fue a la vez algo y dejó de ser otra cosa.

Y, en medio del todo,
detuviste el tiempo por un instante,
y me dijiste "Te quiero".
Y fue en ese silencio siguiente
en el que comprendí todas las cosas
y me dejé llevar.

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