| .Esta es la historia de un hombre anónimo. Ese que nació hace pocos años pero siente que lleva un siglo o dos en esta vida. Esta es la historia de ese hombre sin rostro que supo escalar unos cuantos premios sin mayor dificultad ni con delirios de grandeza. Es un hombre complejo; difícil de entender. Es ese hombre que intentó no hacer mal a nadie nunca, y que sin embargo tiene asumido que el mal siempre estará presente. Es aquel hombre solitario a veces rodeado de gente, casi siempre rodeado de meras sombras. Es ese hombre que afrontó más dificultades de las que podía imaginar y sigue aquí, vivo y de pie. Aquel hombre que de corazón se ofrece cuando hay necesidad; ese que cree que el humano es un ser social. Es un hombre a veces romántico, a veces alegre, a veces triste; casi siempre nostálgico. Ese hombre aferrado a su pasado infiel, viviendo el presente como el último día y esperanzado por un futuro que, sabe, no siempre logra ser la ilusión del niño. Es ese hombre que no tuvo infancia, que nació adolescente y se hizo adulto tras la tragedia. Ese hombre que sabe tantas cosas que a veces quisiera no saber más, el que ruega por conocimiento, pero que desea ser ignorante. Es aquel hombre que no cree en los pecados, sí en la maldad. Que nunca se libra de culpas, que confía en la responsabilidad. Aquel hombre que se ha equivocado mil veces aunque pocos lo noten; ese que es fiel a su palabra e intenta sobrevivir en un mundo tan complicado como él. Es ese hombre extraño, para algunos un rebelde, para otros un egoísta, otros lo toman de héroe y muchos, la mayoría, no saben de él. Ese hombre que siempre está presente en tu vida; ese hombre que hizo de su vida un libro abierto y por eso nadie nunca lo lee. Ese hombre que pocas veces entiendes, que muchas veces admiras, que otras tantas lo odias. Ese hombre que te sorprende y también aburre. Esta es la historia de ese hombre con tantas caras como días tiene el año terrestre. Ahora dime, ¿a quién prefieres? ¿Prefieres a ese hombre tan extraño, tan sincero, tan resignado que sabe lo que es sufrir y sabe lo que es llorar; ese hombre, esa sombra que se hace cargo de sus culpas y sus logros, ese hombre que no se entiende tanto como entiende al resto, ese hombre tan capaz para todo como incapaz de nada? Dime, dime si prefieres a ese hombre que quizás hoy desaparezca para siempre. Dime si lo prefieres a él, o si me prefieres a mí, siempre sonriéndote y diciéndote que todo estará por siempre bien. Dime si prefieres a esa sombra de la verdad, o si prefieres esta imagen absurda que tienen todos de mí. Dime si prefieres mi interior más puro y más cruel, más extraño y desolador. Dime si lo prefieres a él, o si me prefieres a mí, así, como el modelo de la sociedad, ese que todos admiran, ese al que todos recurren; ese que siempre sirve de ejemplo de modelo de ayuda; ese que tiene todas las virtudes juntas y siempre es tan fuerte y tan valiente. Dime a quién prefieres, dime cómo me prefieres. Si como el hombre tan complejo, tan insignificante, tan sincero y tan infeliz que soy por dentro; o si me prefieres como aquel típico héroe de plaza, ese ser sonriente que gana aplausos y medallas sin esfuerzo y que siempre escucha y siempre aconseja; ese que es referente universal de lo bueno y lo moral, ese tan admirado por el resto y a la vez tan ignorado, tan discriminado sólo por tener esas malditas cualidades que tanto aprecian y que tanto me hacen odiar. Dime cómo me prefieres, desnudo, crudo y real; o como el eterno mártir de la sociedad.
Dímelo. Porque no aguanto más. |
| .Raziel. |
Labels: Poesía Narrativa
0 comments:
Post a Comment