| .Caminando, a paso seguro. Los ojos de blanco vendados, la vista del todo cegada. La oscuridad impenetrable, el infame aroma a años en soledad. Un laberinto inalcanzable, millares de puertas por recorrer. Caminando, a paso seguro, resolver los enigmas. Ilusiones tras cada muro, bailes de falsa alegría y sueños pecaminosos escondidos en el rincón más perdido de la intrincada mente. Caminando, a paso seguro; venciendo los miedos, las fobias tan marcadas. Y el temor a caminar en la oscuridad, perdido; sin ojos sin sentido. La supervivencia agudizada. El oído a flor de piel, la piel sensible al tacto del más mínimo movimiento y los nervios actuando a más no poder. Millones de células trabajando, deciciendo minuto a minuto qué haces de tu vida, qué haces de tu cuerpo. Caminando, a paso seguro, de blanco cegado por los pasillos mitológicos del rincón más perdido de tu mente. Y la luz al final del túnel, esa luz azulada, mortecina, de la noche más silenciosa de toda tu historia. Tras la puerta se encuentra la respuesta, tras la puerta se encuentra la salida. Caminando, a paso seguro, la vista de blanco cegada encuentras tras la puerta un abismal espacio; el aire abruma de tan abierto; las estrellas aúllan de tanto silencio. Y en silencio estable el ambiente se ensombrece, se oye tras las columnas un paso al este. Un paso al oeste. Te desorientas, el sonido se multiplica. El sonido, ese ruido molesto violando la integridad del sistema tan virgen de vida como exhudante de misterio. Un paso más, las sombras se multiplican. Te persiguen, te desmoralizan como el pecado más secreto te pesan en el alma. Marcas tu área, el miedo se siente temblar. Y de pronto entiendes la trampa, tras de tí estaba la salida de par en par abierta. Corriendo, a paso desesperado, destapas tus ojos y allí lo ves; el demonio más temido, el secreto más oculto, la sombra más morbosa escoltando la salida de tu locura. Y cerrando alegre y sádica la puerta de la luz, el reflejo de la luna. Te abruma la miseria. Y oyes tras las rejas a tu sombra, caminando a paso seguro, de blanco cegada. Susurrando una carcajada de victoria. Victoria sobre tu alma. |
| .Raziel. |
Labels: Poesía Narrativa
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