| .Hoy podrán luchar en silencio, conspirar a mis espaldas. Ni las estrellas me acompañarían en tan cruel batalla, pero poco me importa.
¿Por qué habría de importarme? Si la vida es un instante en el tiempo, ¿cuánto tiempo debería malgastar en ella?
Representemos entonces los papeles, pues seamos sinceros: Todo esto es una farsa con telón y pestañas, con luces y máscaras. Una triste maniobra sin final y sin destino, un castigo sin condena; la libertad sin identidades.
Y en suave tono avanza la melodía, aquella que impulsa mi personaje; mi representación. No se preocupen, cuanto más griten mejor actuaré mi parte; hoy ya no hay lugar donde quepan culpas en mi ser.
¿Es esto lo que quieren? Bien entonces, sepan que a partir de hoy no pararé.
Aunque las colinas tengan todas cuesta arriba y nunca desciendan, y aunque las luces se enciendan apuntando mi rostro, aunque busquen y rebusquen razones a tientas; aunque mientan a más no poder y crean controlar. Aunque todo se descontrole y me digan que mis manos tiemblan, aunque las tierras se dividan en fronteras cada vez más estrechas, aunque las aguas del mar invadan el cielo y el cielo se caiga a pedazos en la faz de la tierra.
¿Por qué habría de interesarme? Si mi presente no es más que un reflejo de mi pasado y un espejo de mi futuro, ¿cuántas veces he de repetir la eterna historia? Caigan en la cuenta: Mi existencia no depende de nadie, mi esencia es todo lo que queda.
Y no podrán derribarla, por más que disparen todas sus balas.
¿Cuántas veces he de repetirlo?
Mi fortaleza es su mayor debilidad. |
| .Raziel. |
Labels: Poesía Narrativa
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