Oigo, de fondo, la melodía de siempre.
¿La escuchas?
Es monótona, pausada,
lenta e imponente.
Es, quizás, música;
puede ser ruido a veces.
Siempre está,
¿la escuchas?,
siempre adornando cada momento
y previendo cada minuto.
Allí está,
¿que no la escuchas?
In crescendo, calmada.
Yo no puedo dejar de oírla,
¿como puede ser que nadie la oiga?
Si está allí, presente,
con sus violines derramando lágrimas
y el piano marcando el compás.
Con bandoneones amargados,
con notas amargadas.
¿Acaso no la escuchas?
Es la soledad hecha partitura,
es el pentagrama de toda la vida.
Está allí, como siempre,
interpretando tu vivir.
Es la vida misma, es el tiempo cantando,
es la música, ya agria, ya con furia;
siempre con pompa, de tu historia.
¿No la escuchas?
Está por terminar.
Labels: Poesía Narrativa
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