De noche

Cae la lluvia, lentamente;
hoy es día de tormenta.
En el horizonte las nubes lo aclaman.
En mi sien mi piel lo siente.
Noche helada, bien de invierno;
con el viento en las calles,
con el corazón hecho hielo.
Recuerdo tus ojos,
mientras el agua moja mi rostro.
Y tu rostro, también mojado.
De a poco, va caminando el féretro,
de a poco va saliendo la luna.
De allí, del fondo, emergen las estrellas;
de aquí, pero también del fondo,
se escucha el aletear de mis mariposas.
Y allá, bien lejos,
más nubes se reúnen,
más olas susurran blasfemias.
Se excava la fosa, se borran todas las huellas en mí;
y sin embargo sigo recordando tu nombre,
como sigue cayendo el agua, como sigue girando el mundo,
como sigue viviendo la vida y como sigue pasando el tiempo.
Qué frío, se exclamará,
y todo volverá a la normalidad, se asume.
De repente,
un quiebre;
y comienzo a gritarte.
Que dónde estás,
que por qué te fuiste.
Y nadie me contesta, mas todos sabemos que no hay respuesta:
Vos te fuiste,
quién sabe a dónde.

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