No hay excusas donde no hay problemas; ni tampoco hay justificaciones donde no hay decisiones. No hay sueños ni deseos ni mucho menos anhelos donde no hay esperanzas, tampoco hay desdicha y zozobra donde no hay angustia. No hay, entonces, de qué preocuparse, diría mi abuela, cuando no hay moros en la costa; tampoco hay paloma en mano ni cien volando donde no hay palomas; tampoco hay que correr donde no hay hacia dónde caminar. Tampoco es que haya falta, menos aún que sobre: Simplemente no hay porque así debe ser, porque así se dieron las cosas, porque así es y porque no tiene por qué no serlo o ser de otra forma. Y así, entonces, todos vemos que donde no hay nada nada hay que mirar, y todos seguimos como si nada.
Y ése es mi mayor problema: Cuando no hay nada que mirar, no hay quien mire...
Labels: Poesía Narrativa
0 comments:
Post a Comment